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viernes, 27 de julio de 2018

Sensibilidad, poesía y algo más...

Contemplar los hilos del recuerdo
deliciosa sensibilidad
todo se ata visualmente
imágenes/años de vida.
No sé muchas cosas
de tanta gente
no conozco su alma
conocer va más allá
de mucho más...
 
 
Me apasionan muchas cosas
leer
y además escribir
por eso creo que mis
libros de artista
son una parte de mí
conexión
imagen/palabra


En estos días conversando con un amigo, sobre mi obra, sobre lo que hago, como surge, sobre los silencios, sobre mi país Venezuela, sobre ver desde lejos lo que nos toca de cerca, la alegría o la tristeza, el cansancio, la nostalgia...es como si todo me estuviera esperando desde hace tiempo... o quizá vivieran tantas cosas dentro de mí sin descubrir, tanto que escribo para mí, tanta afinidad a mi sensibilidad ...

Me habló de varios libros y a través de él estoy conociendo la obra de Mircea Cartarescu... maravilloso.

"Yo soy de los que piensan que todo en este mundo es poesía, que vivimos en un gran poema del que tomamos la luz y el resplandor"
 Mircea Cartarescu

jueves, 25 de agosto de 2011

TEXTURAS

Verano...
El calor achicharra las ideas !!!
Mi tallercito se calcina, y mis sentidos pueden estar afinados o desafinados...
Quedan espacios para otras cosas...observar, mirar, escuchar, pasear, escribir y leer...
compartir...!!!Y eso es todo!!! queda algo más en este verano 2011.


Leer hermosos poemas como este que transcribo...




DONDE EL AGUA SE UNE A OTRAS AGUAS


Adoro los arroyos y la música que crean.


Y las corrientes, entre prados y cañas, antes


de que tengan oportunidad de hacerse arroyos.


Incluso pueden gustarme por su misterio. ¡Casi olvidaba


decir algo de la fuente!.


¿Hay algo más maravilloso que un manantial?.


Pero las grandes corrientes también me encantan.


Las bocas abiertas de los ríos cuando se unen al mar.


Los sitios donde las aguas se unen a otras aguas.


¡Esos lugares permanecen en mi mente


como lugares sagrados!.


Los adoro como otros hombres adoran a los caballos


o a las mujeres atractivas.


Me pasa una cosa con esta fría agua veloz.


Con sólo mirarla se me acelera la sangre


y se me eriza la piel.


Puedo estar sentado mirando estos ríos durante horas.


Ninguno es igual que otro.


Hoy tengo 45 años.


¿Me creería alguien si dijera que una vez tuve 35?.


¡Mi corazón vacío y seco de los 35 años!.


Tuvieron que pasar cinco más


antes de que volviera a latir.


Me llevará todo el tiempo en que me complazco esta tarde


antes de dejar mi puesto a la orilla del río.


Me gustan, adoro los ríos.


Los adoro hasta su misma fuente.


Adoro todo lo que me hacer crecer.






Raymon Carver





sábado, 16 de abril de 2011

No basta abrir la ventana

No basta abrir la ventana

para ver los campos y el río.

No es bastante no ser ciego

para ver los árboles y las flores.

También es preciso carecer de filosofía.

Con filosofía no hay árboles:

apenas hay ideas.

Sólo hay, como una cueva

cada uno de nosotros.

Hay sólo una ventana cerrada,

y todo un mundo fuera;

y un sueño de lo que podría verse,

si se abriese la ventana,

que nunca es lo que se ve

cuando la ventana se abre.


Fernando Pessoa.

Los poemas de Alberto Caeiro.

jueves, 18 de marzo de 2010

ESCORIACIÓN


Escoriación

Herida que queda, luego del amor,

al costado del cuerpo.

Tajo profundo, lleno de peces y bocas rojas,

donde la sal duele y arde el yodo,

que corre todo a lo largo del buque,

que deja pasar la espuma,

que tiene un ojo triste en el centro.

En la actividad de navegar,

como en el ejercicio del amor,

ningún marino, ningún capitán,

ningún armador, ningún amante,

han podido evitar esta suerte de heridas,

escoriaciones profundas,

que tienen el largo del cuerpo

y la profundidad del mar,

cuya cicatríz no desaparece nunca,

y llevamos como estigmas

de pasadas navegaciones,

de otras travesías.

Por el número de escoriaciones del buque,

conocemos la cantidad de sus viajes;

por las escoriaciones de nuestra piel,

cuantas veces hemos amado.


Cristina Peri Rossi

sábado, 13 de febrero de 2010

SILENCIO


Silencio


Así como del fondo de la música

brota una nota

que mientras vibra crece y se adelgaza

hasta que en otra música enmudece,

brota del fondo del silencio

otro silencio,aguda torre, espada,

y sube, crece y nos suspende

y mientras sube caen

recuerdos, esperanzas,

las pequeñas mentiras y las grandes,

y queremos gritar y en la garganta

se desvanece el grito:

desembocamos al silencio

en donde los silencios enmudecen.


Octavio Paz

sábado, 6 de febrero de 2010

Escenas de la vida diaria...

Después de un intenso trabajo y el descubrimiento de múltiples opciones enriquecedoras; he vuelto a la poesía y a la lectura, así como se vuelve de caminos lejanos...

Es como si todo lo que se ha ido acumulando en días de otros días se empezara a esfumar y a lavar...

Y mientras tanto se van consolidando y tejiendo nuevos proyectos...para hacer nuevos caminos.

Darío Jaramillo Agudelo es un poeta colombiano que sigo desde hace mucho tiempo, primero fue su poesía y luego fue su prosa, ambas de una belleza encantadora.




Escenas de la vida diaria

En la familia no se habla del pasado; a veces, apenas,
para recordar a los muertos ya distantes.
Discutimos sobre pequeñas cosas del día, cosas
efímeras,
y compartimos gustos elementales como los techos
altos o el sonido de la fuente
o la luz roja de la tarde sobre el ladrillo de la catedral
y hablamos de los días de viento y del verde de las
matas de la casa;
el placer más familiar es la buena mesa
que disfrutamos hablando bien de la comida
y sonriéndonos con afecto y respeto y lejanía:
así se ama la gente civilizada,
sin demasiadas efusiones, con discreción,respetando
el mundo ajeno:
la utopías políticas de mi padre, sus sueños de justicia,
las libretas de cuentas de mi madre, el boletín de la
bolsa,
la dosis de angustia que ella considera deber de toda
madre piadosa,
los paseos de sábado y domingo con su tropa de
hermanas;
los silencios de mi abuela,los momentos en que le da
vueltas el mundo,
sus dulces de diabética,sus juegos de cartas, los locos
y atinados colores de las colchas de retazos que
construye
y mis libros y mis versos y mis viajes lejos de esta
familia que amo sin saber nada de ella.
Darío Jaramillo Agudelo.